Canción De Glicina de Samuel Taylor Coleridge

MIRÉ un rayo de sol,
combado en el azul, hasta la tierra,
y allí vi un pájaro atrevido:
¡oh, qué encantado y dulce!

Bajábase y subía, parpadeaba, en círculos
volaba por el rayo de soleada niebla,
con sus ojos de llama y con su pico de oro
y todo su plumaje de amatista.

Y así cantaba: «¡Adiós! ¡Adiós!
Lo que sueña el amor se cumple raramente.
Las flores no se quedan nunca, nunca;
no permanecerán las gotas de rocío.
¡Oh, mayo, mayo dulce:
ya es hora de partir!
Iremos lejos, lejos,
¡iremos hoy, hoy mismo!»

Versión de Màrie Montand



Los Dioses Desconfiados de Alain Bosquet

«No, no», decían los dioses,
«si ha de haber un ojo,
que pertenezca a la montaña.»
«No, no», decían los dioses,
«si ha de haber una risa,
ofrezcámosela al océano para que se anime.
¡La palabra para el pavo,
para el cactus, para el arroyo!
Y el pensamiento,
que de él se adueñe la roca
para reconocerse mejor.»
«No, no», decían los dioses,
«ahorrémonos
el error humano.»

De “Cuatro testamentos y otros poemas”

Versión de Enrique Moreno Castillo



Interrogación de Alain Bosquet

¿Y con quién os pensáis que conversa una rosa?
¿Hacia quién creéis que va un perro solitario?
¿Habéis visto que alguno dé consuelo a una piedra
que llora? El cielo azul, asentado en sus vértigos,

¿os creéis que soporta un silencio tan frío?
No seáis inocentes: la silla siempre es viuda,
la ceniza se queja de ser sólo ceniza
ignorando de qué. Preguntad al cometa

si a pesar de su brillo halla más soportable
la vida que la muerte. Nosotros compartimos
nuestros afectos con las cosas desvalidas,

el polen trashumante, el lagarto espasmódico,
el pedernal dormido; ¿pensáis que ellos aceptan
tantas burlas y tantos falsos remordimientos?

De “Sonetos para un fin de siglo”

Versión de Enrique Moreno Castillo



Futuro de Alain Bosquet

Serás puro:
tres vestidos,
una escudilla para recoger la limosna.
Serás bueno:
la mejilla,
luego la otra mejilla para que te abofeteen.
Serás fuerte:
tu vida,
luego la otra vida en la que te transformarás en dios.
Serás humilde como un guijarro,
como un pichón que sale del huevo.
Serás lo que debes ser
para alguna verdad,
para algún amor,
para algún orden invisible.
Y serás recompensado,
bestia de carga y de ensueños.
Y serás castigado,
animal cargado de piedras
y de nada.
Nunca serás tú mismo.

De “El libro de la duda y de la gracia”

Versión de Enrique Moreno Castillo



Fechorías Del Verbo de Alain Bosquet

Tengo el recuerdo
de un recuerdo
donde todo era rostro de rocío
sol íntimo entre los dedos
río puesto de rodillas
para recibir una caricia
tengo el recuerdo
de un recuerdo
donde eras precisa y pura
y ahora es el poema
quien te invita al suicidio
porque según respiro
te invento y te invento y te invento
y nos pierdes a los dos
por reinventarte.

De “Cuatro testamentos y otros poemas”

Versión de Enrique Moreno Castillo



El Corazón En Re Menor de Washington Benavides

Pensando en vos,
amigo-amigo, tengo
el corazón en re-menor…

Y guitarras se vuelven,
cables, antenas, ramas,
en el mundo exterior…

Una milonga suena
en tu voz tenebrosa
y le nace una rosa
a la mísera antena…

Canta una vidalita
la medianoche tensa
y el mundo entero grita
por esa voz inmensa…

Pensando en vos,
amigo-amigo, tengo
el corazón en re-menor…

Las hojas de los plátanos
susurran tus canciones
en el mundo exterior…

Un candombe entristece
lonjas de la Cuareim…
Un “lundu” lastimero
pregunta por “meu bem”…

Un pajarito ciego
canta hacia donde nace
el sol, el sol de todos,
cantando se deshace…

Pensando en vos,
hermano-hermano, tengo
el corazón en re-menor…

Y guitarras antiguas
trabajan en mis venas
en el mundo interior…

Pensando en vos…

De “Poesía” 1959-1962



Diferencias de Washington Benavides

vamos a escuchar las voces
sus diferencias
a oír
ponga el jilguero lo suyo
y el pirincho lo haga así

pero vamos a entendemos

que lo que quiero decir
no es opinión sobre gustos
dura tarea
o feliz
como un borracho que muere
ahogándose en un barril

yo vengo de un fondo viejo
con Berceo a la nariz
y endulzó la villanesca
el agrio son del país,

pero un puente de guitarra
fue lo que me trajo a mí

por eso no se sorprendan
si contrapuntean aquí
la guitarra de Gabino
y el arpa del rey David.

De “Las milongas” 1965



Cuando Se Vive Al Borde de Washington Benavides

Cuando se vive al borde
de una ciudad de conmovidas piedras-
a la que obviaron un destino
de naufragio y ceguera
y el invierno -que agobia oscuramente-
es la pared de su verdín cubierta,
no es fácil Garcilaso
ni la Egloga;

-aún el helado visitante filtra
su humor entre las piedras-
mírenlo -alumnos de poesía- y miren
el vaticinio de las quemas…

No es fácil ver
ando la calle llega
con sus volados árboles y muros
y entre hojas y lágrimas nos ciega.
Ni enviar un ramo de palabras tristes
cuando la carta obstina
en barajar sus fechas…

De “Poemas de la ciega” 1968



Confusa Exaltación Y Representación De La Dama de Washington Benavides

a Nené

-«Estás igual..» No. -Claro que envejeces;
-horrible fuera: sola y detenida,
mientras brotan y siegan a las mieses,
y el tren se va y el corazón trepida…

«Si universo y si tiempo nos sobrara…»
-Lo dijo Marvell- en un nomeolvides
si «La púdica amada» titubeara…
Ronsard lo reiteró y hoy Benavides.

No temo por la pérdida segura
de aquella perfección, de aquella cara,
porque no es eso lo que al fin perdura.

Old Ezra bien lo supo. Rememoro
su lección (aunque tiemblo al deterioro):
«Si universo y si tiempo nos sobrara»…

De “Poesía” 1959-1962



En Los Claustros, Al Norte De Manhattan… de Víctor Sandoval

En los claustros, al norte de Manhattan,
existe un unicornio en cautiverio.
Preso en los tapices franceses
del siglo XVI,
alanceado,
mordido por los perros,
golpeado por los amos de los perros,
galopa entre los muros
y se duerme de pie.

Suena el cuerno de caza de Manhattan,
el subway cuarteado de grafitos.

Las flores del patio de Los Claustros
tendrán este verano
su áspera reunión de adormideras
y colores.

Arriba del ombligo de Manhattan,
cerca de las cuatro de la tarde,
el unicornio luce
ya libre del acoso,
radiante y feliz sobre las sedas.
Una doncella le acaricia
el cuerno de marfil
(a los unicornios se les conoce
por sus buenas intenciones)
?Andirú, andirú,
brama la bestia pura
y miles de espejos se desprenden
de las Torres Gemelas.
?Andirú, andirú,
y toda la ciudad se estremece de gozo.




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