Poemas - poemas para el amor

    Poemas - A Ciegas de Silvia Favaretto - Poemas

    - Está faltando la luz y escribo el poema a ciegas en la hoja de un viejo calendario. Por primera vez me doy cuenta que las palabras son vanas y vano es nuestro entendimiento si en la noche la tinta no logra desprenderse de la oscuridad del cielo y mi poema no logra iluminarme el camino adentro mío y si tú no estás conmigo para darme consuelo de esta amarga palidez del alma obscura. De Poemas de una noche de insomnio

    Poemas - Magdalena de Silvia Favaretto - Poemas

    - No me hables. No me hables porque las palabras, asesinas, callan las emociones. Palabras verdugos, testigos de la muerte del tiempo, palabras que nos echan en cara nuestro límite de criaturas mortales. Hastío de las palabras, sonidos ridículos que tartamudeo para decirte lo que siento que no tiene forma y no se puede escribir sino con fría espuma de ola sobre arena caliente de sol, y no se puede escribir sino con mi boca lamiendo tu piel y no se puede escribir sino con lluvia que cae sobre nuestro patio, el patio que conoció tus besos y mi cuello. Palabras inútiles, escritas en libros amarillentos, hojas manchadas por un lapicero seco y sin tinta ya, ideas pintadas en el aire por algún pintor que, gracias a Dios, olvidó el alfabeto. Palabras frustrantes que se gastan como cigarrillos y el humo escribe en el aire tu ausencia y la falta que le haces a mis ojos que extrañan tu sonrisa, a mis brazos que extrañan tu calor, a mis piernas que extrañan tus manos, a mi alma que extraña tu infierno, el infierno que me inyectaste y que llevo dentro por la maldición de haberte amado. Al encontrarte mis estigmas empezaron a sangrar. Mis pasos escriben chorreando tu nombre en el camino. ¿Logrará el viento borrar la sangre seca de mi historia? ¿Podrán estas palabras vacías devolverme el icono de nuestro mutuo martirio o será el silencio la cruz que merezco y que asumo como mi única maleta en este viaje entre la maldita culpa del sacrificio? Y sin embargo estas siguen siendo palabras que no son gritos y no son canto y que no te comunican las espinas que siento, clavadas en mis sienes, clavadas en mis sueños, hartos ya de la pesadilla de tu traición, la misma traición pura de las palabras que no ...

    Poemas - Reunión De Espejos de Manuel Martínez Maldonado - Poemas

    - Hay en San Juan una cuesta empedrada por la que circula el viento de la bahía profunda, vuelan las risas sobre los espejos y tallan en las azoteas huellas nocturnas. ¿Qué nuevo camino se impone en este laberinto que oculta un sombrero de plata? Siempre insumisos ladean las colinas y los valles por donde surca un velero imaginario que viola los peligrosos confines del verbo, las jadeantes fronteras del axioma anárquico. Arranca el perpetuo adjetivo que embriaga el verso definidor: arte por el arte. Hay en San Juan una puerta cerrada que ajusta el filo de la noche, que afina el reencuentro súbito, y abre al ruido del tráfico su decreto místico. El aire subrepticio revela la sorpresa de su magia, mientras el mar ahonda la suya en la bahía profunda.

    Poemas - El Buscador de Ricardo Hernández Bravo - Poemas

    - El buscador de joyas traga estiércol como abono a una tierra sin raíces. Escarba cuerpos con sus uñas negras y arranca corazones picados de gusano. En cada frente de mina esa veta de ojos que se resiste al picador. De El ojo entornado (1996)

    Poemas - En Vez De Lágrima de Carilda Oliver Labra - Poemas

    - I Hugo Ania Mercier: yo te quería. A tu cuerpo de hombre agonizante que irradiaba dolor como un diamante, a tu paso que insiste todavía, a tu lengua -clavel de la ironía- que aún esconde callada sed punzante; a tu mano, nerviosa, azul, de amante cuya noche del tiempo siempre es mía; a tu verso que llora aunque me cante, a tu pila de huesos, insultante, a tu alma cayéndose de fría que compuso la muerte en un instante: ¿qué les puedo decir, cicatrizante de esa augusta verdad que te envolvía? II Entre libros te guardo casi seco, mi animal luminoso, mi demente, y tu voz que está viva sigue ausente, mi juguete sin cuerda, mi tareco. En la paz misteriosa de unos nichos sin querer ya zafarme de tu frente, alelada de amor pero impotente, te he dejado otra vez entre los bichos. Ah, mi niño de trapo, lis siniestro, no te puedo rezar ni el padrenuestro. Ah, ternura que el diablo siempre arranca, si tenías la luz que maravilla: ¿por qué huiste de nuevo a la semilla, por qué mataste esa paloma blanca? III Nos veremos -dijiste- y tu recado de poeta infeliz, tonto profundo, me condena a buscar en otro mundo ese sueño de ayer que no ha pasado. ¿Fue una cita final o fue un aroma que me sigue cuidando las entrañas? ¿Fue este poco de fe con que me bañas; fue, mi hermano de todo, alguna broma? Ya no tienes la fístula terrible, ya no tienes soriasis ni enfisema ni neurosis ni polio ni agonía. Ya eres lejos, memoria, no, imposible. estás sano en la gloria del poema. Hugo Ania Mercier: yo te quería.

    Poemas - Reflexión V de Enrique Jaramillo Levy - Poemas

    - Por horas permanezco como en trance oyéndome pensar por horas. Puedo sentarme quieto un día entero y hasta varios días sin que sepa por qué me agreden como víboras hambrientas los atardeceres de la memoria. Quizá en el momento en que pueda percibir con meridiana claridad la voz precisa del silencio en lugar de este rasposo fluir de ideas que se persiguen unas a otras sin tomarme en cuenta logre descifrar de golpe el sentido exacto de esta espera.

    Poemas - A Media Mañana de Gabriel Ferrater - Poemas

    - El sol, el viejo sabio, va disipando minúsculas dudas de oscuridad, dejadas hasta ahora por resolver. Le tiemblan un poco las manos, y temblamos los árboles y nosotros cuando oímos que todo minuto que pasa ha de arrancar, brusco, una venda de sombra, y ahora el justo caso de la luz será bien recto, y ahora chillará la delgada desazón de la flauta de Iblis, y lo veremos todo, y repleto de espacios de claridad, impenetrables como el cristal. Manifestado todo, diremos: tú lo has querido, te lo has buscado tú, de noche, cuando dormías sólo para despertarte y no querías creer que la vida se te volvería más ignorada que el sueño. Versión de M. Àngels Cabré

    Poemas - Alma Desnuda de Alfonsina Storni - Poemas

    - Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos. Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola. Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una grieta. Alma que adora sobre sus altares, Dioses que no se bajan a cegarla; Alma que no conoce valladares. Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla. Alma que cuando está en la primavera Dice al invierno que demora: vuelve, Caiga tu nieve sobre la pradera. Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas, clamando por las rosas con que la primavera nos envuelve. Alma que a ratos suelta mariposas A campo abierto, sin fijar distancia, Y les dice: libad sobre las cosas. Alma que ha de morir de una fragancia De un suspiro, de un verso en que se ruega, Sin perder, a poderlo, su elegancia. Alma que nada sabe y todo niega Y negando lo bueno el bien propicia Porque es negando como más se entrega. Alma que suele haber como delicia Palpar las almas, despreciar la huella, Y sentir en la mano una caricia. Alma que siempre disconforme de ella, Como los vientos vaga, corre y gira; Alma que sangra y sin cesar delira Por ser el buque en marcha de la estrella.

    Poemas - Nadie Alcanzó Jamás Esta Mañana… de Agustin Labrada Aguilera - Poemas

    - Nadie alcanzó jamás esta mañana sin desgarrarse en ocres despedidas, cada fortuna esconde sus heridas y el silente pavor de una campana. Uno concibe a Dios como velero en cuyas tablas se erigen las ciudades. ¿Navego en paz y son mis soledades esos pájaros que fijan el sendero? Qué poco dura en casa mi alegría, flotando entre el azar y la sequía, agotada ficción donde perduro. La mañana se rinde al mediodía, que desdibuja toda fantasía cuando el reloj traiciona su conjuro.

    Poemas - La Canción Del Espacio de Alfonso Cortes - Poemas

    - La distancia que hay de aquí a una estrella que nunca ha existido ¡porque Dios no ha alcanzado a pelllizcar tan lejos la piel de la noche! Y pensar que todavía creamos que es más grande o más útil la paz mundial que la paz de un solo salvaje... Este afán de relatividad de nuestra vida contemporánea ?es lo que da al espacio una importancia que sólo está en nosotros, ? y quién sabe hasta cuándo aprenderemos a vivir como los astros? libres en medio de lo que es sin fin y sin que nadie nos alimente. La tierra no conoce los caminos por donde a diario anda ?y más bien esos caminos son la conciencia de la tierra... ?Pero si no es así, permítaseme hacer una pregunta: ?¿Tiempo, dónde estamos tú y yo, yo que vivo en ti y tú que no existes?


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